sábado, 10 de abril de 2010

Azul y naranja



http://www.flickr.com/photos/paco_calvino/2048517148/in/set-72157610087509356/

Hoy lo vi corriendo entre la plaza… playera naranja y jeans, esa forma de vestir que ha tenido desde siempre. No sé cuando lo vi por primera vez…  él tenía quizá unos catorce, pero no había en mi  mente ni media idea  de la inicial de su nombre. A veces le invente uno. Hoy lo veo y no logro entender porque me fije en él, puede que con el tiempo  haya cambiado.


Los fines de semana lo veía, traía el cabello a la altura de la barbilla y sonreía, vestía y aun hoy viste con colores de playa, mi azul favorito, un naranja intenso y a veces de blanco.


Quizá era una de esas personas que están marcadas en el destino, que tienen paso obligado por la vida de uno… por coincidencia nos fuimos acercando poco a poco sin cruzar palabra, nos resultaron conocidos en común de un momento a otro… Pero no fue así que hable con él.


Un día caminaba sola por una calle que hasta hoy es parte de mi camino común, no recuerdo porque motivo volví la cara, y él estaba justo detrás de mí. Tenía 13 y él 15, lo sé porque hizo 2 preguntas “esenciales”, para iniciar conversación;  Nombre y Edad. Su mamá observaba desde la puerta de los departamentos donde solía vivir.


Lo que siguió fue el número de teléfono, creo que fue en ese mismo año que me regalaron mi primer celular, era de tamaño promedio, es decir enorme para el día de hoy. Un Motorola plateado de ligas intercambiables con colores vivos, casualmente azul y naranja. Recuerdo con precisión que llamó el mismo día solo unas horas después de habernos visto.


 Aquellos días los recuerdo con el cariño especial que ya no le tengo a él, quizá  porque fue mi primera “cita”,  el primer “novio”, el primer beso, o el único chico que me esperaba y veía con una ternura digna de los 15 años, misma que se pierde conforme la adolescencia va pasando.


La primera vez que salimos la recuerdo con un sudor intenso en mis manos, con la lengua atolondrada de no tener un poco de noción de las palabras que tenían que salir de mi boca, fueron como dos horas… y así pasaron muchos días de vernos cada tarde, quizá un par de meses, hasta que por teléfono intentaba decirme lo que yo sabía de sobra. Me parecía divertido fingir demencia cuando intentaba que yo adivinara sus pretensiones conmigo, así pasamos horas al teléfono… él daba señales y yo me hacia la despistada.


Era claro que me agradaba, lo veía jugar fut en el parque con un playera ¾ del Italia, a veces jugamos a las escondidas con sus primos, a veces intentaba enseñarme kick boxing. Quería ser su novia, pero no tenía idea de “eso” como para qué servía, así que le di largas…  casi eternas.


Hasta que un día tomé la decisión, le dije el Si tan esperado…  y nada cambió entre nosotros;jugamos escondidas, caminábamos, seguíamos a su hermano que tenía un negocio de tatuajes a todos lados, veíamos alguna película, pasamos algunas tardes juntos, platicábamos quiensabeque. Me volví casi su hermana en el momento en el que su mamá se encariñó conmigo, iba por mí para ir a hacer  compras, para invitarme a comer a su casa, para peinarme, para que los acompañara a dondesea… es que no él no tenía hermanas.


El día que terminamos me sentí muy triste y deje de verlo casi por evasión y decisión propia, porque hasta hoy nos topamos seguido por la calle. Hasta que un día su mamá en tan acostumbradas visitas volvió para invitarme a su casa, aunque yo creo que fue para interrogarme y hacer labor por su primogénito, insistió varias veces hasta que logró convencerme, fue así que volví a verlo y fue así que regresamos… otra vez como al principio insistió, y otra vez un día me levante decida a decirle que sí, y así como me había buscado fui a la tienda para verlo, y lo ví en la esquina para decirle que sí con determinación. Me abrazó y me dio un beso en la mejilla. Soñó demasiado con jugar futbol profesional y por sus entrenamientos casi no lo veía, la situación empezó a aburrirme, daba igual ser o no ser.  Lo había pensado bien y no veía demasiada diferencia en ser su novia o no.


Ese día lo vi llegar con una gorra y con una hoja en la mano, no imagine que había en el papel y yo estaba más segura que nunca de lo que tenía que hacer... lo corté. Él lohabía hecho antes conmigo y no me sentí mal por él porque para mí nula experiencia en amores el niño estaba en una postura de comodidad e indiferencia que me aburrió y por eso no logro entender  cómo llegó a la conclusión de que yo con catorce años era el amor de su vida, según el dibujo que me dio ese mismo día y que quiso que viera a solas.


Después de esa noche nos volvimos muy buenos amigos, aunque él, pasado el tiempo quería volver, yo no lo descarté, pero simplemente ya no sucedió… fue una temporada corta quizá año y medio en la que fuimos muy buenos amigos, salíamos de nuevo, platicábamos… sobre todo cuando vino una noticia que le puso el ánimo en el suelo, algo había en su corazón que tuvieron que operarlo, se deprimió mucho porque ya no habría más futbol … su mamá fue a verme para que lo sacará de su casa y se distrajera y así fue, lo ayude a comer helado para el desanimo, y él hizo su último intento por volver conmigo, pero además de parecerme inoportuno empecé a verlo como un buen amigo.


Hoy lo vi corriendo entre la plaza como un loco, me reí… luego se detuvo en la esquina y me sonrió, y empezó a correr de nuevo en sentido contrario, la razón era una chica de cabello negro y largo alejándose de él, su novia. La escena me pareció tan tierna, que espero que lo hayan perdonado y es que hoy después de algunos años no lo vi tan engreído.


sábado, 23 de enero de 2010

Margarita


Una mañana de Enero el teléfono sonó. Mi madre atendió aquella llamada que no duró casi nada y que anunció su muerte. Son pocos los recuerdos que tengo de ella, tengo unos claros y otros perdidos como en niebla, esa niebla que siempre se hizo presente en el pueblo cuando la visitábamos.
La bisabuela era menuda, cabello largo cano en una o a veces dos trenzas, su carácter fuerte y bien esculpido por los años resonaba con su voz. Se sentaba en algún umbral de las puertas que están en fila en la casa del pueblo, cuando aun había flores de muchos colores en el inició de la tierra de enfrente, tenía varias gallinas y sacrificaba alguna para dar de comer cuando había visitas de la cuidad, porque visitas del pueblo nunca le faltaron. Hace poco más de un año supe por mi abuelo, es decir su yerno, que la bisabuela decía que cuando el fuego prendido en la cocina tronaba era porque alguien iba a llegar, por tanto sabía de nuestras visitas antes de vernos entrar. Se poco de ella, cosas que he oído y no sé si son ciertas. Y es que al bisabuelo lo encontraron muerto en el rio, eso dicen, dicen que se ahogó o que lo mataron y no sé de donde ni de quien escuche que ella tuvo que ver en su muerte, quién sabe. La abuela tuvo la entereza que a varias mujeres de la familia aun nos falta. Se casó dos veces y no sé cuántos hijos tuvo, pero vivieron seis y seguro que hizo de ellos hombres y mujeres de bien, de “bien” como el común denominador de las personas que se casan y tienen hijos. Nunca la vi devastada, nunca la vi sufrir por un hombre supongo que porque cuando la conocí los dos hombres de su vida ya habían partido hacia… otras vidas.
Sobra decir que desconozco detalles de su vida, pero me gusta imaginarlos, me gusta imaginar cómo conoció a su primer marido, mi bisabuelo, al que no conocí, pero supongo murió joven, creo que era español, creo que era criollo o tal vez refugiado o algo así, solo lo he visitó en una foto que supongo es la única que existe de él, por eso se que a él se debe la nariz de varios miembros de la familia incluidos mi padre y hermano mayor… Ella hablaba a la perfección náhuatl y español. Mi padre a veces la recuerda en las comidas de mi madre y dice: “Mi abuelita nos hacia esto o aquello”.
No sé de qué enfermó la bisabuela, yo era todavía pequeña, pero lo trajeron del pueblo a vivir un tiempo a mi casa y después a casa de la abuela. Nunca la vi devastada, solo cansada cuando la muerte se le estaba aproximando por eso creo que era una mujer fuerte. En la casa solo tengo un recuerdo borroso de ella callada e inmóvil en el sillón, lo demás son recuerdos en imagines pegadas a mi mente, donde ella estaba acostada en una cama o una silla de ruedas tomando el sol, no sé cuánto tiempo estuvo así, casi ya no se movía.
Después la llevaron de regreso al pueblo, recuerdo que hablaba de cosas que veía y que los demás no. Era que la muerte ya le estaba haciendo malas jugadas y por eso veía cosas. Ella murió allí en el mismo lugar en el que está en mis primeros recuerdos. Ella estaba cansada, eso creo yo, pero no podía desvanecerse en casa ajena, por eso ya en su casa fue que dejó de respirar. Nos despedimos de ella una mañana de Enero, la vistieron de un morado como el de Semana Santa satinado, fue la primera y última vez que vi a un ser querido en su ataúd.